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jueves, 2 de abril de 2020

Enamorada

Escucho a unas chicas en
el interior del local:
enamorada es
una palabra muy fuerte, dicen.
Escucho enamorada y me
compadezco, no con ellas,
conmigo. Enamorada es
una palabra fuerte, desde luego.

Ahí sé que todavía
me dueles, como una mantis
que me devora en sueños
y pinchazos inguinales.
Entonces voy a ellas,
las escucho más de cerca.
Consuelan los ojos míos
y preciosamente me despincho.

En laguna en el suelo
me quedo por un rato.
Ellas no se preocupan,
saben que ya me repongo.
Agradecido a su vida,
falto del verso que sigue. 

sábado, 1 de junio de 2019

Idea

Comer de tu conchita
las salazones todas
a lengua de puchero.

Sacar de tu babosa
el agua de la fuente
que sostiene mis ganas.

Y penetrar a pecho
descubierto en tu alma
como en tierra rica.

Es todo lo que quiero
después de la derrota
de mi idea del mundo.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Insuficiencias en el prospecto

A mi cuerpo no le gustaron aquellas cápsulas.
A las tres de la noche, me desperté y no volví a dormirme. Había soñado durante treinta y cinco minutos con que el despertador se metería en mi sueño y sonaría el teléfono durante esos interminables treinta y cinco minutos en que estuve durmiendo. A las tres de la noche, ya digo, me desperté. Y no volví a dormir. Me dio tiempo de leer el prospecto una y mil veces, buscando entre líneas el motivo de mi insomnio. No decía nada.
Al final, volví a meterme dentro de mi mente cuando amanecía, sobre las siete y media. No pasaré otra noche igual. Porque lo peor es que yo no puedo dormir cuando hay luz, me pongo en acción, necesito movimiento. Y la veía a ella ahí, a mi mente, diciendo vaya noche me has dado y me entraban ganas de matarla. Así que esta noche me acostaré sin ella, pienso quitármela como los calzoncillos. Dejaré de soñar que me despierto.

jueves, 27 de agosto de 2015

Memorable

Fuime hace cuatro meses
y cuatro días
y un suspiro
memorable que tuve
que lanzar para aguantarlo

El verano
me vino encima como losa
del muerto que era
o que soy y no podía
levantarme de debajo

De mi cuerpo
no de ido pero de marchado
por el desinterés desilusión desánimo
que me larvaron
extraje deshilachadas velas

Y la energía mental
cambiaba de asunto
del asunto infinito
al asunto sudoroso
la construcción de la pirámide

Ahora toco regreso
concuriosa contradicción
en mis adentros
la mollera vacía
cuánto silencio en el camposanto

De lo que quede si
me confunden con otro
más energético
peor encajado
en el asunto seré vaporoso

Pues si tanto que aguantar tuve
y se me vino encima
la pirámide
es que fuime suspiro queriendo
ser motor de aljibes

Hace ya cuatro meses
y cuatro días
y lo recuerdo
como vivaz sanguina en mi blog
de pinturas fugadas o lápidas


Andrés Neuman destacaba, hablando de su personal proceso de vida con sus propios textos, tres fases o momentos en que puede suceder que los revisite: revisión, corrección, reescritura. Hace poco ha re-publicado uno de sus primeros libros de cuentos, insertando bastantes modificaciones. Me gusta que Andrés Neuman no sea de esos que nunca releen sus textos, aunque esto tampoco tiene ninguna importancia. Me gustan bastante algunos poemas de Andrés Neuman; algún cuento, aunque menos. El caso es que a mí me pasa a menudo que reviso y reviso; que corrijo y me pierdo; que reescribo y me hallo. Si también le robo un verso a la menos conocida poeta Concha Morales, que estremezco el hoy.

Todo eso me ha pasado aquí, hace cuatro meses, hace dos años más... (Revisen la primera entrada de septiembre de 2013.) Siempre.

Andrés Neuman estuvo el 25 de marzo de 2015 en el ciclo "La obra en obras", organizado por el "Taller de escritura Clara Obligado", la editorial "Páginas de espuma" y Carmen Valcárcel, de la UAM.

viernes, 22 de mayo de 2015

El amor acaso

Lo mandan a recoger moras
pero el tiempo no ha llegado todavía
así que el tarro regresa vacío
y el niño roto y por dentro desconsolado.

Le dicen si vas a querer
mermelada, has de trabajar mejor.
Le recomiendan un camino nuevo.
Búscate las mañas, le dicen, las alcanzarás.

Peor. El niño se pincha y vuelve
a casa sangrando.
Luego escucha la cocina, cómo discuten
qué le pasa al niño que no logra nada.

Él se tapa las heridas con silencio
y se acuesta a soñar.
Sombras de mora en la habitación
que de la pared con otras verdes retira.

A la mañana, se levanta enérgico
y se aventura por el viejo camino.
Recoge todas las moras verdes
y prepara una mermelada.

La planta en la mesa al desayuno.
No evitan torcer la cara por la acidez.
El niño les recoge las migas y les cuela
en la boca el viejo dicho del amor acaso

lunes, 28 de abril de 2014

Los dados

 Le vinieron a la cabeza súbitas
las palabras. Traían los alientos
y los escrúpulos. Traían la fe
y el dolor. Se despojó del hacha
para recibirlas, del cráneo
de mono con el que estaba jugando,
de la piel falsa que cubría su pecho.
Las cogió con las manos y notó
que estaban calientes y manchaban
cual tizón de fuego. Pasó la mano
por la cara del niño y se rió.
El niño rió con él. El azul
del cielo se hizo noche, el miedo
apareció en lo negro y dijo soy
yo quien ha de usar esos juguetes.
 Todos callaron.
            El miedo se inclinó
cuan largo era, arrojó su dado,
salió seis. La boca del miedo se
llenó de árboles. La boca del miedo se
pobló de ramas. El hombre trepó
            y arrojó su dado.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Cuaderno bajo el brazo

Dije de profesión psicólogo,
de frustración, escritor
– aunque no me creía esto.
Pero la verdad, carecía de pruebas
que refutasen esa hipótesis
y estaba en un ambiente muy científico –,
así que dije de frustración escritor
y continué liberando moscas
ante aquel auditorio de personas en formación,
con ganas, que no habían claudicado
todavía.

Las moscas inevitables
revoloteaban en aquel mundo de ideas
y desovaron toda la mañana
frustrada psicología de soñador y aire:
consejos profesionales,
la teoría de las expectativas,
lo de cuidarse del ego, y su boca,
por la que hablan también
el súper y lo otro.
Me lo pasé muy bien, divertido.
Luego me dejaron solo.

Cuando sus ojos ya no me miraban
me fijé en la araña
que giraba envolviendo
con hilos casi invisibles
aquella habitación llena de tautologías de insecto.
No pude determinar si habrían
adquirido algo útil, conmigo, aquellas personas del futuro.
Probablemente el fukú de estar vivo
sólo puede zafarse en uno.
Araña: dedicado a ti, este poema,
con el cuaderno bajo el brazo.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Mundo que todavía

Hay en mis sueños un mundo
que todavía desconozco
de antiguos talismanes y pieles
tan curtidas como la mía
de entradas al valle y salidas en grupo
de civilizaciones tormentosas.

A menudo confundo, o creo
que querría confundir,
el mundo de mis sueños con el mundo real.
Hundo la mano allí y extraigo conchas
con el tacto de nombres conocidos
esdrújulos habitantes de hemisferios nórdicos
que me besan vapores de leche
que alimentan mi vientre blanco
quejidos que se resuelven
sólo con despertar.

Pero a menudo sé qué solo me engaño,
cuánto de falso hay en mis dedos,
sostenido en mis poros sensibles,
cuánta trepidación en todas mis raíces.
Cuánta falta!

¡Y qué enferma mi espina por un mundo real!

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Impresión:montaña

Por qué tanta constancia
superlativa a veces, casi alpina,
cuando se siente pena, cansancio, soledad
esa costumbre amiga
suspirar

lunes, 22 de octubre de 2012

Alas azoteas

No acostumbran a trepar
alas azoteas.
Por eso no saben
que el cielo desde ellas
brilla más,
que las moles inmensas de ventanas
se te antojan rebanadas huecas
sin bocado
como las antenas torpes
amarillos pájaros convalecientes de
ala entablillada.
No saben que sale
de las chimeneas
vago el rescoldo de su calor
para hacer al aire como hacen
las aguas del río a las piedras del cauce.
Ni saben que abajo
corre
varia gente
en un hacendoso afán de vivir.

No acostumbran a trepar
alas azoteas.
Y por eso creen.
Que la luz se aleja
al oeste sin ver
cómo es en el este donde más
ella juega.
Creen de los tejados
que no son galantes
ni las terrazas vivos aposentos
para la soledad.
Creen las luces del hombre
un pálido noviazgo a las estrellas
sin ver cómo las cúpulas
cópulas son del viento.

No acostumbran a trepar
alas azoteas!
Y tal vez por eso
siempre por más cosas pero tal vez por eso
no saben bajar

sábado, 15 de septiembre de 2012

Como una hoja

Como una hoja cae
mi amor se agarró a ti
alabeando formas en el aire.
Cuando quise saber
ya estaba en vuelo,
ignorante de si tendría firme
o manto vegetal
o estanque helado.
Pero la sensación
es luminosa:
caminar por el aire como una hoja