...como la calle alegre, camisetas al viento, granos de voz
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Achútegui el sábado
Las personas felices están en peligro de extinción.
Están me excluye del grupo de personas felices. Es tan trágico. Están en peligro de extinción porque hoy lo están -felices- pero mañana podrán no estarlo -felices- o no estar.
Feliz es un estado.
Persona no. Las personas están felices en peligro de extinción. Están en un estado finito (como cualquier Estado) de existencia, felices porque se sienten únicos. Yo no. Yo no porque están me excluye -como antes- del grupo de personas felices o -como ahora- del grupo de personas en peligro o -como puede que mañana- del grupo de personas. Yo soy único. Este poema tan exclusivo -paradójicamente así es- así me hace. (Por tanto me hace feliz y por eso estoy en peligro de extinción).
[Julio Achútegui es un amigo bárbaro que escribe poemas clásicos y parece gritar en cada verso que no lo sabe, aunque yo sé que sí, que lo sabe de sobra y que le sobra saberlo pese a todo. A veces sólo necesita un abrazo. A veces sólo necesita que le animen. A veces necesita que esas veces se vuelvan siempres. Para no estar siempre buscando a veces. Esas palabras fueron suyas -igual que las felices-, yo sólo he adaptado los pronombres. Ahora son de todos y todas porque ha decidido publicar su libro Avizor, de edición propia, dentro de la colección Los escritores bárbaros. En realidad fueron siempre de todos y todas, pero ahora más aún. Yo he sacado de allí las palabras felices, por ejemplo, también. Las presenta este sábado, junto a otra creadora de textos, de quien no les hablo simplemente porque no la conozco (disculpa, Marisol). Quizá lo hacen para evitar el mencionado peligro de... Es lo suyo. El caso es que Julio Achútegui me ha dicho que le gustaría que fueran a verles. Como será sábado todo el día, y el ambiente será, seguro, simpático, no lo piensen mucho. Si tienen un rato...
Antes de extinguirme, estaba (como antes), luego corría peligro de extinción. Ahora, extinto, ya no corro peligro, ya no estoy (como ahora, me parece) Pero, en ninguna de las situaciones o tiempos, he tenido la más puñetera sensación de felicidad. Ya me vale... Abrazos, compañero
Me ha encantado la forma, el fondo y la trastienda de este poema. Es buenísimo, ese juego no artificial del estado en las personas. Suda originalidad de principio a final. Un abrazo.
Vamos, que encima lo comentan a saco por aquí. :D UN DOS TRES, Ricardo. Mi nombre y mi apellido es el mismo que su nombre y su apellido, el de mi padre. Cosa de España y sus costumbres. :D
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarAntes de extinguirme, estaba (como antes), luego corría peligro de extinción. Ahora, extinto, ya no corro peligro, ya no estoy (como ahora, me parece)
ResponderEliminarPero, en ninguna de las situaciones o tiempos, he tenido la más puñetera sensación de felicidad. Ya me vale...
Abrazos, compañero
Original y atrevido juego con el verbo, felicidades, Ricardo.
ResponderEliminarAdorable el juego de palabras... me encanta. Ojalá estuviese cerca para ir, veo a Carlos Salem de mediador, a él lo sigo por Twitter :D
ResponderEliminarBesos abisales
Muy bueno el bamboleo de palabras y el ritmo. Habrá que seguirle la pista.
ResponderEliminarUn saludo, Ricardo.
Me ha encantado la forma, el fondo y la trastienda de este poema. Es buenísimo, ese juego no artificial del estado en las personas. Suda originalidad de principio a final. Un abrazo.
ResponderEliminarVamos, que encima lo comentan a saco por aquí. :D UN DOS TRES, Ricardo. Mi nombre y mi apellido es el mismo que su nombre y su apellido, el de mi padre. Cosa de España y sus costumbres. :D
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