miércoles, 1 de mayo de 2013

Pigmalion XXI

Obligado a escoger, entre las imágenes, escojo esta
habitación en que los dioses han conseguido iluminar tu cuerpo,
de loba, de feroces mamas, de mirada animal.
Y si me preguntan

diré que fueron huesudas, tus manos, quienes capturaron mi atención.
Nada de la luz arenosa que arde
en la loma interior de tu muslo.
Ni de la llama de mi voz rozándola, adorándola.
Si me preguntan

les diré que los dedos de tu pie,
flexión genial desde la que salto como si fuera un hombre
mucho más atarzanado,
fueron la horquilla que escogí
para caer aquí, sobre la alfombra.
No que fui devorado
ni que tu undosa cabellera.
No mentaré tus afilados dientes.
Ni que si enfocaba los ojos tan sólo en tu gesto se diría
que amenazabas felina mi integridad diminuta.

Diré que fuimos cachorros
o que tengo rostro de niño.
Que toqué en la puerta del criadero
de tus piernas cercano al monte bajo
tus pechos montaña, y me diste alegría porque te di mi fe.

Y así amenacen con devolverme a tierra.
O con dejar que pase otros siete días más en esta celestial penumbra.
Así me adviertan de mi mal pronóstico.
Fueran cuales fueran las intenciones de los dioses, amada Galatea,
me quedo en esta habitación de ensueño.

Que alguien ose más tarde quitarme lo bailado
por las inmediaciones de tu ombligo,
entre las ondas suaves de tu carne aromática, 
bajo tu vientre mitológico
que cobra vida en esta prisión terrena y frágil.

[Comencé a escribir este poema hace dos o tres domingos, una tarde densa con escalera en penumbra y cielo prodigioso en la ventana. Fue un ejercicio que brotó de pronto, a partir de una foto en la web. Todo lo demás vino luego... Si tienen curiosidad, tecleen rae en google, pinchen imágenes, y vean cuán poco rae cuánta Galatea.]

sábado, 20 de abril de 2013

El beso

Entré al andén
pero el metro no estaba.
Estaba sin embargo el largo beso
que no podía ser sino de amor.

Me lo llevé a los labios
y me quemé las muelas.
El dentista me ha dicho que no hay nada que hacer.

Piensen que todo
sucedió
por llegar tarde
a ese lugar inocente al que no debí acudir.



miércoles, 17 de abril de 2013

Shua

Hoy es miércoles todo el día.
A las 20 horas, en la librería La Central de Callao, en Madrid (calle Postigo de San Martín, número 8), se celebra una lectura homenaje a Ana María Shua, persona que escribe de modo, a mi parecer inicial, recomendable. Si pueden, acérquense.
Les dejo un par de ejemplos:

    La pequeña Analía García

    La pequeña Analía García,
    caminando distraída, sin pensar,
    pisó un chicle por Pampa y la vía
    y ya nunca se pudo despegar.
    Pasaron las horas y los días.
    Sus padres le llevaban de comer.
    Pasaron las semanas y los meses.
    Analía empezaba a crecer.
    Terminó la primaria en calle.
    Las maestras la ayudaban a estudiar.
    Analía era linda y los muchachos
    le decían piropos al pasar.
    Tuvo un novio que allí la visitaba.
    Se casó, pero no se despegaba.
    Pasaron los meses y los años:
    Analía empezaba a envejecer.
    Andaría por los ochenta y pico,
    cuando un nieto fue a verla con su hijo,
    y el bisnieto, simpático, le dijo
    después de mirarla un largo rato:
    "Si querías despegarte, bisabuela,
    ¿por qué no te sacaste los zapatos?"
   
    -----------------------------------------------------

    Para poder dormirme, cuento ovejitas. Las ocho primeras saltan ordenadamente por encima del cerco. Las dos siguientes se atropellan, dándose topetazos. La número once salta más alto de lo debido y baja planeando. A continuación saltan cinco vacas, dos de ellas voladoras. Las sigue un ciervo y después otro. Detrás de los ciervos viene corriendo un lobo. Por un momento la cuenta vuelve a regularizarse: un ciervo, un lobo, un ciervo, un lobo. Una desgracia: el lobo número treinta y dos me descubre por el olfato. Inicio rápidamente la cuenta regresiva. Cuando llegue a uno, ¿logrará despertarme la última oveja?

[El primero de los textos lo he extraído de la web www.imaginaria.com.ar. Si la referencia es correcta, procede del libro de Shua "Las cosas que odio", Buenos Aires, Alfaguara, colección infantil, 1998. Como bien han deducido, es una de las abundantes obras de la autora en poesía "infantil", término un tanto ridículo... bueno, a no ser que por fin hayamos matado del todo al niño o niña que llevamos todos dentro, más o menos adentro.

El segundo texto lo extraigo de latorredebabel.wordpress.com, blog de Juan Zapato, en su entrada de 10 de junio de 2010. Dice Juan que procede del libro de microrrelatos -el otro ámbito en el que más abunda Shua- "La sueñera".

No he leído mucho más de Ana María Shua, pero parece sugerente... ¿no?]

domingo, 14 de abril de 2013

Investigación

Una calva puede ser la pista
de despegue para la avioneta
que tripulada por una mariquita
averigüe por fin por qué somos tan tiempo
que bajamos el hombro casi sin darnos cuenta.

La mariquita toma
notas incomprensibles en su papel continuo,
sólo los sapos saben descifrar
sus anotaciones cuando hay tormenta.

Cuando hay tormenta
la avioneta regresa con dificultad a la pista
de aterrizaje.
La mariquita viene
mareada, los sapos le dan un calmante pero ella
no les da siquiera las gracias.
Va tan absorta en sus cavilaciones
que no le queda tiempo para alzar la vista.

Se mete en el laboratorio y ya no da señales de vida.
Días más tarde notifica
la exploración resultó imprecisa
por turbulencias.
Habrá que recoger de nuevo datos.

domingo, 7 de abril de 2013

La canción del jinete

... cada ser Un universo
cada instante Un mundo
cada renglón Un segundo
cada lugar Un comienzo

cada persona Un profundo
equipaje Sentimientos
siderales y recuerdos
útiles Así Fecundos...

duerme el dinero En su villa
y una "crisis" en las calles
Cada quien tiene su valle
donde se duerme... La vida

va variando Su talle
en función de la valija
Los que conservan La pila
siempre dirigiendo el baile.

Junté las dos aventuras
y es cuando me hallé Perdido
sin saber ser yaMartillo
sin quedarme alguna duda

Por eso algunos Amigos
me dicen que voy En fuga...
son sólo mis herraduras:
no aceptan tal desatino

sigo cantando a la noche
circular Así Fecundo...

martes, 2 de abril de 2013

Pelos en la nariz

Un tío que tenía pelos en la nariz
se miró en el espejo y puso la mente en blanco
para comprender mejor la situación de su imagen.

Cuanto vio,
se le quedó grabado en la retina
pero dado la vuelta, esto es, los pelos
parecían poros huecos y su nariz un túnel
en lugar de la clásica protuberancia que hace temblar a algunas mujeres.
Por allí dentro, de hecho, se topó con más de una.

Llevaban cestos llenos de frutas
y pañuelos en la cabeza anudados con gracia.
Quiso desanudarlos, pero ellas
no se lo permitieron. Quizá fueran productos
de otros amores, no todos legítimos como el amor real
pero algunos igual de serios
y todos igual de lógicos
cuando se miraban con cierta dosis de empatía.

El tío pensó que,
siempre que no se miraran los nudos como roscas
-esto no era fácil-
la cosa resultaba aceptable, así
que dejó de intentarlo.
Cuando pasaba una de aquellas damiselas,
él, simplemente,
se comía toda la fruta posible
y luego se tiraba de los pelos para afuera,
quizá un tanto cansado de tanta oscuridad pero
con la sonrisa escéptica
asomada siempre en el espejo con que miraba.

sábado, 30 de marzo de 2013

Julio 93

Me palpita en espacios
separados y lentos
de los unos los otros.

Como yerta en estancos,
lanza saltos, la vida,
y sólo silba el sueño.

En que se siente el sol
y se siente la nieve,
continuidad está;

y se siente la espera
del mañana, sorpresa,
mientras la vida lanza

saltos.
         Como en etapas
yertas. Traen contenida
nostalgia, las etapas,

lo cual hace posible
adjudicarles notas,
sones, tonadas verdes

o marrones. Se asocian
entre sí como plantas
en la imaginación.

Hay malvas en su cenit
que es el rosa, esperanzas
dormidas, tan azules

como el cobalto oscuro.
Mas no es lugar de miedo;
es sólo que en el salto

uno al tiempo quisiera
pero al tiempo que no:
que esperase los ecos

de su huella, que dieran
otra vez en el blanco.
Memoria de un recuerdo

que palpita.
         Después
vas olvidando cosas
entre los días nuevos.

Cada día más rápidos
los estancos;
el salto duele cada vez menos

miércoles, 27 de marzo de 2013

Flequillo

Todos tenemos pelos en el culo, me dice
a lo que yo le contesto que claro,
lo que importa es que no nos lleguen a la cabeza.
Estoy calva desde hace tanto tiempo...
suspira
su voz enfadada,
yo me digo debo contenerme.
Debes contenerte, me digo
y por eso no le explico que no me refería a eso.
Seguro que de habérselo explicado
se me habría enfadado todavía más.
Me retiro el flequillo de encima de los ojos.
Este gesto mío le hace llorar.

lunes, 18 de marzo de 2013

Farola

Una farola es
para los ojos
un punto allí de luz
en el oscuro.

Sencillamente un asta
unificada o rota en dos mitades
barroca, modernista, indiferente
a todo acontecer.
Sencillamente un punto
una farola es.

Me cuesta imaginar
dentro que tiene cables
y tensión como fiera, que indómita
los devora corriendo.
Sencillamente esto.
Una farola es.

Luego pienso que acaso las farolas
son lámparas de noche a los mendigos
hogares de familias de mosquitos
o apoyo de parejas y de amantes...
No imagino pareja sin amantes
mosquitos sin pareja
mendigos sin farola...

Y entonces me doy cuenta
de algo más: que de un punto
allí de luz para los ojos
salen muchas fantasías a los cables.
Y que tenemos todos una farola dentro.

sábado, 9 de marzo de 2013

Cuatro

En GDX






La paz
es creer
más en el poder
del amor que
en el amoral poder
Cuatro años


¿? ¿?

Padu
Jacques Monod
Azotea 12

¿? ¿? ¿?