miércoles, 19 de septiembre de 2012

Cidade dos Pequeninhos

Coimbra está en Portugal.
En Coimbra está a Cidade dos Pequeninhos.
Aparece en unas fotos en el ordenador mientras estoy haciendo otras cosas.
Las fotos son de diciembre de 2006.
Su hallazgo agiliza mis dedos repentinos, que parecen de lumbre.
Desprendo tres o cuatro llamaradas que resuenan como teléfonos en la tarde extendida.
Parece que ardo cada día un poco mejor...
sabe dios qué quiere decir esto ni por qué se me viene a la cabeza.
(Pido perdón en serio a los devotos por esta falta de mayúscula.
No es pura formalidad que se lo pida, es convencimiento total en mi deber.
Dios es minúsculo como la vida no es mayúscula, por eso lo hago.
Lo siento.
Soy consciente de que puede ofender).
Les diré lo que pienso:
la vida mola como una gran pelota de chicle, de esas que sólo quedan en los bares de carretera.
La pelota explota dentro de la boca con mucho sabor a azúcar
- acribilla los dientes
- agujerea la lengua,
luego, papilas anestesiadas, se produce un lento masticar.
Así mola la vida, y para mí que no resulta nada mayúsculo.
De hecho, algunas veces puede llegar a resultar pesado.

En A Cidade dos Pequeninhos leí el poema de la foto.
Me impresionó tanto que hice clic
hizo clac la pelota de chicle en mi boca
saben ustedes cuánto me gustaría si cliquearan conmigo hoy.
Por eso reviso mis cuadernos.
Busco una casualidad divina que ofrecerles, para que tengan un masticar mayúsculo.
(Imaginen que entonces me hubiera dado a mí por escribir
algo que ahora viniese a cuenta de lo otro).
Reviso mis cuadernos, busco ese diciembre de 2006. Pero no hay nada escrito.
No escribí nada solamente
hice clic...
En 2006 yo estaba anestesiado de cosas que me parecían mayúsculas
es más que probable que me creyera un poco como Dios.
Hoy ya no me pasa.
Hoy tengo la pelota de chicle entre los dientes
y creo más en la belleza, en el lirismo, en lo minúsculo. En los pequeñitos.
Visítenlos un día si pasan por allí.

Creo yo que tendrán un buen rato en la ciudad.





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